Deportivo Alavés vs Villarreal
Las luces brillaron con intensidad el 28 de agosto de 2026, cuando el Deportivo Alavés recibió al Villarreal en un enfrentamiento de alta tensión en La Liga. Ambos equipos buscaron imponer su ritmo desde el inicio en un partido marcado por propuestas tácticas opuestas ante 15,556 espectadores.
El Zarpazo de la Eficacia
A pesar del dominio territorial absoluto del Villarreal, que mantuvo la posesión cerca del 76% durante gran parte del encuentro, fue el Deportivo Alavés quien golpeó primero. En el minuto 31, una jugada colectiva magistral rompió el cerrojo del Submarino Amarillo. Antonio Blanco inició la transición con un pase clave para Angel Pérez, quien asistió a Lucas Boyé. Con frialdad, Boyé definió con la derecha para abrir el marcador y desatar la euforia en Mendizorrotza.
El Villarreal intentó reaccionar de inmediato, pero se topó con un muro defensivo. Juan Foyth vio cómo su intento de cabeza era bloqueado poco antes del descanso, personificando la frustración de unos visitantes que no lograban traducir su control en goles.
Drama y la Madera Protagonista
La segunda mitad se convirtió en un asedio constante de los visitantes y contragolpes eléctricos de los locales. En el minuto 70, el Deportivo Alavés estuvo a punto de sentenciar, pero el remate de Angel Pérez impactó en el poste. Este aviso despertó al Villarreal, que movió el banquillo con la entrada de Ayoze Pérez e Ilias Akhomach buscando mayor profundidad.
Sin embargo, la suerte le fue esquiva al equipo de Castellón. En el minuto 85, fue Juan Foyth quien estrelló un balón en el palo en una de las ocasiones más claras del tramo final. La tensión se elevó en los últimos instantes, con un carrusel de tarjetas amarillas para Nicolas Pépé, Mariano Díaz y Renato Veiga debido a la intensidad de los duelos y algunas conductas antideportivas.
Resistencia Heroica
En el tiempo de descuento, el Villarreal lo intentó por todos los medios. Jonny Otto falló un disparo desde fuera del área y Juan Foyth volvió a rozar el gol con un cabezazo que se fue desviado. El guardameta Antonio Sivera, aunque amonestado por pérdida de tiempo, fue clave para mantener la calma defensiva. El pitido final selló una victoria cimentada en la resistencia, dejando al Villarreal con mucho balón pero sin puntos en su casillero.