Celta Vigo vs Osasuna
La jornada de La Liga del 28 de agosto de 2026 dejó un enfrentamiento eléctrico en Balaídos entre el Celta de Vigo y el Osasuna. En un partido de dos mitades muy distintas, los aficionados fueron testigos de cómo el fútbol puede cambiar en cuestión de segundos debido a decisiones arbitrales y la eficacia ante la portería contraria.
Aspas adelanta a los celestes
El encuentro comenzó con el Celta de Vigo llevando la iniciativa, buscando espacios en una defensa navarra muy compacta. A los 14 minutos, apareció la magia de Iago Aspas. Tras una asistencia de Miguel Román, el delantero gallego enganchó un potente disparo con la zurda desde fuera del área que batió al guardameta visitante. Con el 1-0, el Celta dominó el ritmo del juego, aunque se vio frenado constantemente por fueras de juego de Pablo Durán. Al descanso, la sensación de superioridad local era evidente, pero el partido guardaba un giro inesperado.
El VAR y la reacción de Osasuna
El guion cambió por completo en el minuto 51. Una entrada dura de Marcos Alonso fue revisada por el VAR, resultando en una tarjeta roja directa que dejó al Celta con un hombre menos. La expulsión obligó a sacrificar a Iago Aspas para recomponer la defensa con Carl Starfelt, pero la resistencia duró poco. En el minuto 54, Enrique Barja cazó un centro de Raúl García y, con una volea precisa de pierna derecha, puso las tablas en el marcador. Osasuna olió la sangre y no tardó en asestar el golpe definitivo.
Remontada culminada desde el punto de penalti
La presión visitante provocó un error defensivo en el minuto 62, cuando Javi Galán cometió mano dentro del área. El colegiado no dudó en señalar penalti y Ante Budimir, que acababa de entrar al campo, transformó la pena máxima con seguridad para poner el 1-2. En el tramo final, el Celta lo intentó con más corazón que cabeza a través de saques de esquina botados por Hugo Álvarez, pero la defensa de Osasuna, liderada por Alejandro Catena, despejó todo peligro. Incluso Budimir tuvo el tercero en el descuento, pero su remate fue sacado bajo palos, cerrando una victoria sufrida para los de Pamplona ante más de 20.000 espectadores.