Celta Vigo vs Osasuna
El enfrentamiento de La Liga disputado el 2026-08-27 entre el Celta de Vigo y el Osasuna prometía emociones fuertes desde el pitido inicial. Con ambos conjuntos buscando escalar posiciones en la tabla, el estadio fue testigo de un duelo marcado por la estrategia y los giros inesperados.
El Genio de Moaña Aparece
El Celta de Vigo golpeó primero gracias a su máxima figura. En el minuto 14, Iago Aspas demostró por qué sigue siendo letal; tras una asistencia de Miguel Román, el delantero conectó un potente disparo con la zurda desde fuera del área que se coló en el fondo de las mallas. Los locales dominaron gran parte del primer tiempo, manteniendo a raya a un Osasuna que sufría para romper la línea defensiva y caía repetidamente en fuera de juego, especialmente por mediación de Enrique Barja.
Expulsión y Cambio de Guion
Todo cambió radicalmente tras el descanso. En el minuto 51, una entrada de Marcos Alonso fue revisada por el VAR, resultando en una tarjeta roja directa que dejó al Celta con diez hombres. La expulsión obligó a un reajuste táctico inmediato: el goleador Iago Aspas tuvo que abandonar el campo para que entrara Carl Starfelt. Esta superioridad numérica fue el combustible que necesitaba el Osasuna para lanzarse al ataque.
Remontada Rojilla
La insistencia visitante dio sus frutos rápidamente. En el minuto 54, Enrique Barja igualó la contienda con una magnífica volea tras un pase de Raúl García. El acoso navarro no cesó y, en el 62, una mano de Javi Galán dentro del área fue señalada como penalti. Ante Budimir, que acababa de saltar al césped, no perdonó desde los once metros y puso el 1-2 definitivo en el minuto 64.
Resistencia y Tensión Final
El tramo final fue un ejercicio de supervivencia para el Osasuna y de frustración para el Celta. A pesar de los intentos de Hugo Álvarez y Miguel Román a través de saques de esquina, la defensa visitante se mostró imperial. En el último suspiro del descuento, Sergio Carreira evitó el tercero de los rojillos al sacar un balón sobre la línea tras un remate de Budimir. Con el pitido final, el Osasuna celebró una victoria trabajada ante más de 20.000 espectadores.