Trabzonspor - Galatasaray
La expectación era máxima en una de las fechas más señaladas del calendario de la Süper Lig, cuando el 19 de septiembre de 2026, Trabzonspor y Galatasaray se midieron en un duelo de titanes. El ambiente en el estadio reflejaba la importancia de un partido que prometía emociones fuertes y un fútbol de alta intensidad.
Un Comienzo Arrollador
El encuentro no dio tregua desde el pitido inicial. Apenas habían transcurrido 4 minutos cuando el Trabzonspor golpeó primero. Mustafa Eskihellac filtró un pase decisivo para que Mohamed Salah definiera con la clase que le caracteriza, poniendo el 1-0 y desatando la locura en las gradas. El Galatasaray se vio superado por la presión asfixiante de los locales, incapaz de organizar su juego ante el empuje rival.
La superioridad del equipo de casa se tradujo en más goles antes de enfilar el túnel de vestuarios. En el minuto 39, Salah se vistió de asistente para ceder el balón a Noah Saviolo, quien no falló ante la portería. Solo cinco minutos después, justo antes del descanso, Franculino habilitó de nuevo a un inspirado Mohamed Salah para que este firmara su doblete y dejara el partido prácticamente visto para sentencia con un contundente 3-0.
El Triplete de Salah y el Caos Final
En la reanudación, el Trabzonspor no levantó el pie del acelerador. A pesar de los cambios introducidos por ambos técnicos, como la entrada de Ozan Tufan y Paul Onuachu en las filas locales, el guion no cambió. En el minuto 80, la conexión entre Tufan y Salah funcionó a la perfección: el mediocampista asistió al egipcio para que este completara su hat-trick y elevara la cuenta a cuatro.
El tramo final del partido estuvo marcado por la tensión y las interrupciones. Tras varias amonestaciones, entre ellas a Andre Onana y al propio Salah, los ánimos se caldearon definitivamente en el minuto 87. Lesley Ugochukwu, del Galatasaray, vio la tarjeta roja directa tras una acción violenta, lo que provocó una lluvia de protestas por parte de sus compañeros. Con un hombre menos y el marcador totalmente en contra, los visitantes bajaron los brazos, y todavía hubo tiempo para que Leroy Sané viera la amarilla en el descuento, sellando una noche para el olvido del equipo de Estambul.