San Diego FC - San Jose Earthquakes
El 10 de septiembre de 2026, San Diego FC y San Jose Earthquakes se midieron en un choque de la MLS que estuvo definido por la intensidad y los cambios drásticos en el guion. Desde el primer minuto, ambos conjuntos demostraron que no se guardarían nada en una noche cargada de emociones.
Arranque Eléctrico de los Earthquakes
El equipo visitante golpeó primero y de forma contundente. Apenas transcurrían 3 minutos cuando Niko Tsakiris mandó el balón al fondo de las redes tras una asistencia de Beau Leroux. La tensión subió de tono en el minuto 6, cuando el árbitro señaló un penalti cometido por Carlos Dos Santos, quien además recibió la tarjeta amarilla. Sin embargo, el propio Tsakiris no pudo capitalizar la pena máxima, fallando su disparo y dando un respiro momentáneo a los locales.
La insistencia de San Jose tuvo premio poco después. En el minuto 12, Preston Judd anotó el segundo tras un pase de Tsakiris. La efectividad visitante no disminuyó ni con los cambios obligados; Ousseni Bouda, que entró por el goleador Judd, puso el 0-3 en el minuto 35 con otra asistencia de un estelar Tsakiris. Sin embargo, San Diego FC no se rindió y, antes de enfilar los vestuarios, Anders Dreyer recortó distancias en el 42' gracias a una habilitación de Onni Valakari.
Tensión, Rojas y un Cierre de Infarto
La segunda mitad del encuentro disputado este 10 de septiembre de 2026 fue una verdadera guerra de desgaste. El orden táctico dio paso al nerviosismo, lo que resultó en una lluvia de amonestaciones. La situación se complicó para los locales en el minuto 81, cuando Carlos Dos Santos vio su segunda amarilla y fue expulsado. Pero el drama no terminó ahí: en el tiempo de descuento (90+2'), Max Floriani de San Jose también vio la tarjeta roja por doble amonestación, igualando las fuerzas en el campo.
Con el cronómetro casi agotado, San Diego FC encontró una oportunidad de oro desde el punto de penalti. Cedric Bakambu, que había ingresado de refresco, no perdonó y marcó el 2-3 en el 90+4'. El asedio final fue total, con Ronaldo Vieira viendo la amarilla en los segundos postreros, pero el pitido final decretó el cierre de un partido volcánico que mantuvo la incertidumbre hasta el último suspiro.